PAOLA BRUNNER: EL BLUES COMO TERRITORIO DE MEMORIA Y RESISTENCIA

El blues, para Paola Brunner, no es un refugio ni una nostalgia. Es una herramienta. En el FestiBlues Bolivia 2026, su presencia no se reduce a un nombre en la programación: propone una manera de entender el escenario y el lugar del artista.

Desde ahí plantea una idea directa. “Me encanta el arte y soy una devota de la vida. Todo lo que la belleza del arte me da es como si me regalara más días”, dice, y enseguida marca el punto central de su trabajo. “Todo lo que he aprendido en el blues lo traslado a mi forma de estar en el mundo. Saber que soy libre implica entender que tengo que usar esa libertad para decir cosas, para denunciar, para hablar de derechos”, explica.

Para Brunner, el micrófono no es neutro. “No todo el mundo tiene un espacio para ser escuchado, no todo el mundo tiene un público dispuesto a recibir lo que uno dice”, señala. Y en esa diferencia encuentra una responsabilidad concreta. “Entonces hay que preguntarse qué se va a hacer con eso”, añade.

Su respuesta parte del origen mismo del género. “Sabemos que el blues nace de la gente que no era libre. Entonces, si hoy yo sí lo soy, tengo una obligación moral”, afirma. En su caso, esa obligación se traduce en amplificar otras voces. “Cada vez que me subo a un escenario intento hablar también en nombre de quienes no pueden hacerlo”, cuenta.

Esa posición atraviesa toda su propuesta, incluso cuando se trata de lo musical. Brunner no trabaja el blues como una pieza cerrada, sino como un lenguaje que puede desplazarse. “Creo que lo que hago es un blues ecléctico, un blues narrativo”, dice. Luego precisa que esa búsqueda tiene que ver con su identidad. “Abrazo mi raíz africana, pero también me siento profundamente orgullosa de ser latinoamericana”, explica, y menciona la incorporación de instrumentos y ritmos propios de la región como parte de ese proceso.

En ese cruce, el género se vuelve más cercano. “Cada uno vive su propio blues”, sostiene. Y baja la idea a lo cotidiano. “Cuando no tienes dinero para subir al bus, eso también es un blues”, ejemplifica, ampliando el alcance del término más allá de su contexto original.

Su historia personal también forma parte de ese relato. Brunner cuenta que ha enfrentado discriminación desde muy joven. “Como mujer negra he sido sexualizada constantemente y eso sigue pasando”, dice. También menciona las consecuencias de poner límites. “A veces decir que no implica que se caigan proyectos, que se cierren puertas”, agrega. Frente a eso, su decisión ha sido sostenerse. “Mantenerme firme en lo que hago es también una forma de resistencia”, afirma.

Esa experiencia se integra directamente en su trabajo artístico. “Yo hago eso a través del blues”, explica, y vuelve sobre el sentido histórico del género. “Fue ese primer idioma que permitió a la gente esclavizada comunicarse, rezar, resistir”, señala.

En ese marco, el blues deja de ser únicamente una forma musical y se convierte en un espacio de memoria. “Quien no conoce su historia está condenado a repetirla”, dice Brunner, subrayando la importancia de contar esas historias. “A través del blues se puede sensibilizar, hacer que la gente piense en qué mundo quiere vivir”, añade.

Esa dimensión también modifica la relación con el público. “El arte se vuelve colectivo cuando alguien conecta con lo que estás diciendo”, explica. Y describe ese proceso como algo que se expande. “Cuando alguien sale distinto, cuando algo le mueve por dentro, eso se comparte y crece”, dice.

En La Paz, donde el FestiBlues Bolivia 2026 reúne a músicos de distintos países, esa lectura encuentra un contexto particular. No solo por el encuentro en sí, sino por la posibilidad de que el blues siga cambiando sin perder su sentido.

“Este no es un género elitista”, aclara Brunner. “Nace del dolor, del desarraigo, pero también de la necesidad de sentirse parte de algo”, concluye.

En esa línea, su trabajo no busca reinterpretar el blues desde afuera, sino continuar una conversación que sigue abierta. Y en la que, todavía, hay mucho por decir.

Paola Brunner se presenta este viernes 10 de abril en el Teatro Nuna.

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