
Redacción La Escoba Escultural
La biblioteca todavía no existe. No hay estanterías armadas ni libros catalogados con códigos prolijos. En el mercado de Irpavi en La Paz, hay una sala vacía que espera muebles. Pero en las gradas ya hubo wawas escuchando cuentos. Y eso, para Ximena Villegas, ya es empezar.
“Yo en este momento estoy realizando un proyecto que se llama Qathu Lector”, dice con claridad de maestra en Radio París La Paz. La idea es implementar una biblioteca dentro del mercado, aprovechar una sala que el directorio ofreció y convertirla en un espacio abierto para todos: “No solamente los niños del mercado. Las caseras, los vecinos, todos pueden tener acceso a este lugar para prestarse libros, para leer cuentos, para estar ahí y compartir. La idea es que sea una biblioteca comunitaria”.
El proyecto tiene raíces personales. Ximena creció entre libros. Su mamá es bibliotecóloga y durante años soñaron con trabajar juntas. “Queríamos hacer algo como los bibliobuses que hay en Colombia y en otros países de Latinoamérica. Siempre nos gustaron esos proyectos de lectura que salen a buscar a la gente”. El plan fue tomando otra forma cuando ella empezó a visitar escuelas primarias y notó una carencia concreta: muchas no tenían biblioteca.

“Yo he trabajado en colegios donde la biblioteca es un lugar esencial, donde se promueve que los niños se presten libros cada semana. Entonces llegar a escuelas donde no hay biblioteca en primaria fue fuerte. Ahí dijimos: tenemos que hacer algo”.
El mercado apareció como una posibilidad real. Tiene una escuela al lado y una comunidad activa. Ximena sigue contando“He ido a conversar con las caseras, a contarles la idea. La verdad me ha sorprendido porque hay mucha gente joven atendiendo los puestos, incluso profesionales. Cuando les pregunté qué querían leer, me dijeron psicología, educación, novelas”.
La respuesta fue positiva. El directorio del mercado aprobó la propuesta. Llegaron las primeras donaciones: “Tenemos como cien libros ya. Cuentos infantiles, novelas, de todo un poco”. Lo que falta ahora son muebles. “Estamos buscando donación de estantes o ver cómo fabricarlos con la misma gente del mercado”.
Mientras tanto, la biblioteca funciona sin existir oficialmente. Ximena lleva cuentos y se instala en las gradas o en la sala prestada. Los niños, que no siempre son los mismos, se acercan.

Las sesiones no son rígidas. Ximena lee en voz alta, cambia la entonación, hace pausas para preguntar: “¿Qué creen que va a pasar ahora? ¿Qué harían ustedes?”. Después vienen juegos, legos, dibujos, canciones. “No queremos que la lectura sea algo autoritario, como una obligación. Queremos que sea una experiencia bonita”.
Reconoce que el contexto ha cambiado. “Ahora los chicos tienen la mente gamer. Les encanta la recompensa inmediata. Entonces es un desafío, porque la lectura es otra dinámica. Por eso intento poner acciones inmediatas después de leer, juegos que conecten con la historia”. A futuro, no descarta incorporar tecnología: e-books, páginas educativas, recursos digitales. “La biblioteca también tiene que adaptarse”.
Sobre el ambiente ideal, no duda: “Tiene que ser una combinación. Los niños son activos, son bulliciosos, pero también necesitan momentos de silencio. Cuando yo les leo, hay un momento donde se escucha, y después se participa. Ellos tienen que tocar el libro, tener acceso directo”.
Más allá del entusiasmo, Ximena habla también como docente preocupada por los procesos de aprendizaje. “Es muy importante que el niño adquiera el hábito de lectura desde pequeño y que comprenda lo que lee. En secundaria muchos ya no comprenden y eso les dificulta todo”. Advierte que no todo es falta de hábito: puede haber dislexia u otros problemas. “Siempre recomiendo que los papás estén atentos. Si un niño lee muy lento o evita leer, hay que hacer evaluaciones con profesionales, revisar la vista, el oído. A veces el problema no es que no quiera”.
La biblioteca que imagina no tendrá filtros. “Estamos aceptando todos los libros en buen estado. Me preguntaron si podían donar libros sobre marxismo y socialismo. Claro que sí. La lectura es una decisión personal. Nosotros no podemos coartar eso”. Sin embargo, reconoce que por ahora buscan fortalecer la sección infantil para consolidar el trabajo con los más pequeños.
También quieren involucrar a las caseras. “Es un poco más complicado porque son ocupadas, pero ya hay algunas que han leído novelas. Queremos empezar un pequeño club de lectura, aunque sea una vez por semana”. En redes sociales, varias pidieron libros de cocina y de tejido. “Es importante fomentar lo que a ellas les interesa, no solo literatura de entretenimiento”.
El proyecto se construye en red. Su madre, todavía catedrática en la UMSA, planea convocar a estudiantes de Bibliotecología para catalogar los libros. Una amiga con biblioteca itinerante se ha sumado a las lecturas presenciales. Desde Nueva York, otra colaboradora realizó una sesión virtual con los niños y quiere enviar donaciones. Estudiantes de colegio se ofrecieron como voluntarias.
“Yo ahorita estoy aceptando ayuda de todo el que quiera”, dice Ximena. “No es un proyecto mío. Es un proyecto de todos”.
En la entrada del mercado, el banner de Qathu Lector ya llama la atención. Hay una caja para dejar libros y, aunque todavía no se formalizaron los préstamos, algunos vecinos se acercan, revisan y preguntan si pueden llevarse alguno. “Eso me ha sorprendido. Pensé que iba a tomar más tiempo. Pero se nota que la zona también necesita una biblioteca”.
La inauguración oficial aún no tiene fecha. Faltan estantes, un sistema de registro, horarios definidos. Pero en las gradas del mercado Irpavi ya hubo niños opinando sobre el final de un cuento. Ya hubo caseras preguntando hojeando novelas.
La biblioteca todavía no está instaurada. Pero el proyecto ya está en marcha. Y, según Ximena, eso es lo más importante: “Lo esencial es promover y animar la lectura. El espacio se va a ir armando. Lo que no puede esperar es el encuentro”.
@qhatu_lector Las caseras del Mercado de Ipravi también leen. También sueñan. También aprenden. También enseñan. Cada donación hace que esta biblioteca crezca un poquito más. Si te interesa donar y aportar con tu granito de arena, no dudes en pasar por el mercado! #fyp #bolivia🇧🇴 #libros #donaciondelibros
♬ sonido original – Qhatu Lector

Deja un comentario