LOS POETAS BOLIVIANOS DEL SIGLO XX

La poesía boliviana del siglo XX ha sido, a la vez, una de las tradiciones más ricas y menos difundidas de la literatura latinoamericana. Marcada por voces de enorme densidad estética y por una circulación limitada fuera de las fronteras del país, su historia sigue siendo, en gran medida, un territorio por explorar. En esta conversación en Radio París La Paz, el poeta Gabriel Chávez propone una lectura crítica de ese siglo poético: sus generaciones, los grandes movimientos continentales y la necesidad urgente de ordenar, antologar y proyectar al exterior una tradición viva que, pese a su potencia, continúa siendo un interrogante para muchos lectores del mundo. Una entrevista para el espacio Narradores del pasado.

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Gabriel Chávez: De alguna manera esta es una labor que me ha tocado casi sin haberla buscado yo. El trabajo de escritura de poesía sí, ¿no es cierto? Pero yo creo que hay dos circunstancias que han sido determin antes para mi relación con la poesía boliviana, con su historia, con su tradición, que además yo siempre señalo que es una tradición viva. Porque nosotros somos un país de poetas, de muy buenos poetas en general, hay obviamente de todo, pero además creo que poniendo en la balanza somos un país de poetas más que de narradores, quién sabe.

Y no solamente tenemos una tradición, sino también vitalidad, renovación en esa tradición, con nuevas voces permanentemente en cada generación. Pero decía que hubo dos momentos en los que me tocó encontrarme y estudiar un poquito el recurso de la poesía boliviana. Primero cuando hace años dirigía un suplemento literario y naturalmente mi interés era poder darle un espacio a la poesía que no suele tenerlo, inclusive en los suplementos literarios que aún se conservan, o en los suplementos culturales o de artes que ahora son un poco mixtos.

Un espacio para que la poesía se difunda, ella misma, sin comentario, digamos. Pero también un espacio para valorar las publicaciones de poesía boliviana, los libros que se publican que no son demasiados, pero tampoco son pocos en relación a la cantidad de lectores que tiene nuestro país. Y además son libros, muchos de ellos de buena calidad.

Entonces, no habiendo demasiado el acompañamiento de la crítica, y este suplemento yo lo dirigí en la ciudad de Sucre, naturalmente valía la pena dedicarle un espacio a difundir tantos libros que se habían publicado recién como otros, ya con su tiempo de publicados, que no se encuentran sencillamente, no se encuentran de manera fácil. Entonces, ese fue un primer momento, pero el segundo y más decisivo ha sido en los últimos dos o tres años que me ha tocado viajar bastante, invitado a encuentros, a festivales internacionales de poesía, donde uno se encuentra que hay un gran interés de los poetas y de los lectores de otros países, tanto en América como en Europa, hay un interés por la poesía boliviana, y yo diría que la poesía boliviana es un interrogante, se preguntan qué es, tienen referencias muy vagas, probablemente en Sudamérica el nombre que más suena es el de Jaime Sáenz, un poquito también en Europa, en España el nombre de Simoshe, naturalmente, y de Mitre, que han sido editados allá, Simoshe vive allá hace mucho.

Inclusive es a nivel de referencia más que de lectura, entonces hay, lamentablemente, a diferencia de otros países de Latinoamérica, pienso por ejemplo en el Ecuador, que desarrolló una gran tarea en este sentido, muy poca difusión de antologías de poesía boliviana en el exterior. Ha habido alguna que ha estado en proyecto y al final no ha logrado concretarse, y es impensable encontrar, no hay antologías, si no se puede encontrar antologías, es peor aún obra poética de un solo autor, entonces, como quiera que estos viajes prosiguen, yo a mí mismo me impuse la tarea de poder contribuir a la difusión de la poesía boliviana, porque de alguna manera cuando uno va, no va solo con sus libros, en una de estas invitaciones, cada invitado, si uno ve los programas, al lado está entre paréntesis el nombre de su país, y de Bolivia generalmente hay uno, somos pocos los que estamos en este circuito, entonces es una representación en la que uno de alguna manera, yo al menos así me sucede, me siento un poco obligado, yo llevo libros físicos de otros poetas, para regalarlos, para dejarlos, para hacerlos conocer, pero naturalmente se trata de sistematizar también esto, porque de lo contrario van a ser siempre esfuerzos dispersos y de una llegada muy aislada.

Claudia Daza: ¿Cómo sistematizar a nuestros poetas, los más antiguos, cómo ordenarlos?

GC: Ese es todo un tema, entonces, precisamente yo me he hecho esa pregunta, entonces, creo que un esfuerzo de ordenamiento, hay otros intentos interesantes con los que ha hecho Mónica Velásquez, por ejemplo, yo respeto y comparto algunas de sus visiones, otras no tanto, pero ahora estoy trabajando en una antología de poetas bolivianos del siglo XX, y en otro proyecto, este es para un libro, pero este otro es para una revista, que la introducción crítica de esto, la elaboración, que es un hilo conductor también para la selección de los poetas, permite aproximarse un poco y comprender mejor justamente el recurso de la poesía boliviana en el tiempo. Y cuando se piensa en el siglo XX, a menudo se suele pensar, por ejemplo, en poetas nacidos en el siglo XX, puede haber la tentación de hacer una antología en la que estemos incluidos los poetas nacidos en el siglo XX, en toda su extensión, pero en realidad lo que determina la pertenencia, la correspondencia a una determinada generación o a un determinado siglo, y ahora que ya se puede hablar del XX como un siglo antes lo hacíamos con el XIX, tiene más que ver con el momento de irradiación de la obra. Entonces, por ejemplo, en esta selección yo incluyo a poetas como Tamayo, o inclusive como Jaime Freire, nacidos en las últimas décadas del siglo XIX, pero cuyas obras capitales se han publicado en el siglo XX, o en el caso de Jaimes, por ejemplo, Castalia Bárbara, en 1899, totalmente eliminado, pero esa obra extiende su irradiación, su estela, en las primeras dos, tres décadas, y luego más, desde el siglo; pero entonces los poetas del siglo XX, los poetas fundamentales, para usar ese término que se ha acuñado tanto en relación a la narrativa de nuestro país, tienen sus raíces hundidas en el XIX.

Así como hay poetas que, nacidos en el siglo XX, digamos, a partir de fines de los 50, con toda nitidez los nacidos en los 60, los como yo nacidos en los 70, e indiscutiblemente los nacidos después, en realidad no somos tan poetas del siglo XX, porque nuestras obras, en un 90% de los casos, según he podido establecer, realmente hay excepciones, nuestras obras, digamos, relevantes, maduras, han sido publicadas después del año 2000. Entonces, yo realmente pienso que la mayor parte de los poetas nacidos después del 1960, inclusive algunos de fines de los 50, son poetas del siglo XXI, por tanto mi selección no llega hasta ahí, llega hasta poetas nacidos a fines de los 50. Es un criterio hermenéutico de ordenamiento, puede haber otros, este es tan válido como otros, pero es una manera de comprenderlo.

CD: Cuando hablamos de irradiación, también estamos hablando de aquellos movimientos tan conocidos, tan pesados y tan importantes como la gesta bárbara, por ejemplo.

Correcto, aunque en el caso boliviano, nuestra poesía tiene además rasgos, los cuales, yo en varios trabajos de una conferencia que di hace poco en un encuentro de escritores españoles y bolivianos, se llamaba Estrellas en el agua, poesía boliviana de un siglo nuevo, que más bien estaba justo sobre los puentes del siglo XXI, o en otros trabajos que he hecho, una selección que hice para el Círculo de Poesía de México, de algunos poetas contemporáneos, y en alguna otra conferencia también, me he preguntado y he querido también explicarle a la gente, sobre todo a lectores de otros países, a poetas de otros países, por qué esta poesía es tan desconocida. Entonces, hay muchos factores y uno de ellos tiene que ver con, la poesía boliviana es, yo lo digo así, es asincrónica, no soy el primero que lo digo, hay otros autores que lo han anotado, pero me parece un rasgo fundamental.

Es una poesía insular, tiene una insularidad mediterránea, y eso puede existir. Es una poesía un poco ensimismada, por muchos factores, probablemente es suerte de mediterráneidad espiritual que tenemos, yo lo digo en serio.

CD: ¿Será por eso entonces que no tenemos un poeta o un escritor, que nos represente históricamente, que no tengamos un parra, que no tengamos un Vallejo, así a nivel internacionalmente conocido, o los tenemos?

No, yo creo que hay poetas de enorme calidad, pensemos en Serruto y en Sainz solamente, pero el tema es que no se los conoce, Sainz se los está conociendo ahora, mucho tiempo después de su muerte, de Serruto me da pena que no sea así, y otros anteriores que fueron muy relevantes, como Jaime Freire, están un poco olvidados también.

Pero por estos rasgos que señalábamos, es difícil hablar por esta sincronía, es difícil hablar por ejemplo, este año se van a conmemorar y en los próximos años, varios aniversarios, varios centenarios de las vanguardias latinoamericanas, pero en Bolivia se encuentran resonancias, ecos, voces solitarias, pero no propiamente. Ha corrido bastante agua también en estudios internacionales, los estudios del surrealismo por ejemplo, se preguntan si gestas bárbaras son las segundas, si se puede encuadrar o no en el movimiento, y lo que vemos es que lo más parecido que ha habido a un movimiento en Bolivia, que son las gestas bárbaras, han sido muy atípicas en relación al entorno, y en general digamos que la temperatura de la poesía boliviana, no necesariamente ha respondido, ha dialogado con la que estaba en ese momento en otros países, que no necesariamente proviene de acuerdos, de convenciones, sino de sensibilidades, que afloran en una determinada época, y sin embargo la poesía boliviana, creo que puede dialogar con gran altura, gran madurez y gran calidad con sus pares de otros países, entonces creo que esa es una labor que hay que realizar, pero para ello no solo es llevar la obra, sino la obra acompañada, comentada, precedida, de una valoración crítica, ojalá se hagan más, ojalá se hagan tantas antologías como se hace de otros países, y que también más poetas bolivianos sean incluidos en antologías latinoamericanas, donde o no estamos, o solemos estar con los mismos poemas, uno o dos o tres de los mismos poetas, cuando ha corrido mucha agua desde los poetas nacidos en los cuarentas hasta aquí.

CD: Cuando hablamos de irradiación, ¿cuál es su historia? ¿Cuál es la historia de esa irradiación de poesía en los años, en el siglo XX, con sus épocas determinantes, ya sea Revolución del 52, la Guerra del Chaco, finalizando el siglo?

Yo encuentro que no se corresponden tanto estas etapas, si se quiere, o estos arcos, en fin, no se corresponden tanto como ocurre con la narrativa, con sucesos históricos, son como tiempos propios, como una respiración interior, que suerte también tiene que ver con el espíritu, y con lo que se vivía en la época, pero es menos manifiesto, porque la poesía además suele estar adelantada a su tiempo, es decir, hay cosas que laten en ella, que son de alguna manera premonitorias, y no en un sentido esotérico ni místico, sino en la medida en que el poeta tiene una particular sensibilidad, que lo emparenta, y no en vano, a lo largo de la historia muchas veces a la poesía, no se la ha catalogado como una de las artes, sino se la ha emparentado con la magia, se la ha emparentado con los oráculos, esto tiene un sentido, Borges decía que los griegos la llamaban la musa, los hebreos el espíritu santo, la triste mitología de nuestro tiempo la llama el inconsciente, o lo que es peor aún decía Borges, el subconsciente, pero el sentido es el mismo, entonces esta anima, este ajayu de la poesía, suele no corresponderse, suele no ser un correlato exacto de lo que pasa históricamente, como ocurre claramente con la narrativa, o con el ensayo, o con la producción periodística, entonces en el caso boliviano, por ejemplo, el modernismo sí está marcado, y acompaña en el tiempo al modernismo de otras naciones, pero después de ahí, probablemente se prolonga la influencia del modernismo más que en otros países, llega hasta casi la mitad del siglo XX, esta estela, esta irradiación, tenemos muy poco de las vanguardias, Borges decía voces aisladas, ecos, resonancias, pero nada orgánico, consistente, intenso, fuerte, no sé hasta qué punto se podría decir que, por ejemplo, el 52 o la Guerra del Chaco tienen una incidencia directa, y la narrativa es clarísima, es evidente, pero la poesía no lo sé, pero es cierto que hay en los poetas nacidos después del 52, ya del 56 en adelante, tienen otra mirada, hay un quiebre generacional notorio entre los poetas nacidos en los 40, que forman probablemente la generación más sólida, que tenemos en este momento vivos casi todos ellos, cuando hace poco dialogábamos todavía estaba vivo Jesús Urzagasti, está Eduardo Mitre, está Pedro Simose, está Matilde Casasola, hay otros, quién sabe cuya obra es menos conocida, menos divulgada, pero también muy importantes, como Nora Zapata, o Fernando Rosso, que son también de los años 40, Aníbal Crespo, entonces es una generación muy sólida, muy consistente la de los 40, pero luego encontramos, bueno, inclusive los nacidos a fines de los 50, en el año 50 con Humberto Quino, luego ya vienen Campero, Orihuela, pero después hay otras miradas, otras maneras, ya ahí encontramos a fines de los 50, a principios de los 60, Vilma Tapia, Juan Cristóbal McLean, ahí hay una cesura claramente generacional, atribuible probablemente también al entorno, pero no es algo que podamos aseverar, que hay una relación histórica, pero es verdad que la generación del 40 que alcanza hasta principios del 50, hay otra generación clara de fines del 50 hasta fines del 60, y hay pocos autores en esa etapa, hay como un vacío entre nacidos a los tempranos 60 y luego otra generación muy activa actualmente nacida en los tempranos 70.

Creo además que ese rasgo de la posibilidad, esa suerte de popularidad, de individualismo, se ha acentuado, lo cual también ocurre en todas partes, ahora hay muchísimas voces, cada una con sus propios acentos, pero naturalmente creo yo con rasgo dominante de la búsqueda, y en muchos casos con gran calidad.

CD: Poetas del siglo XX, estilos de vida, bohemios, ¿hay ese mito casi urbano, tal vez teniendo como ejemplo a Jaime Sáenz, de un poeta bohemio, ¿es así? ¿eran así nuestros poetas de antes?

 GC: Yo he escrito en alguna parte que hay dos tótems a cuya luz y bajo cuya sombra transita la poesía de buena parte del siglo XX, tenemos de la segunda mitad, y que todavía llega esa sombra o esa luz hasta nuestros días, aunque de otra manera probablemente ya en estos años del siglo XXI, y esos dos tótems son Cerruto y Sáenz, y además de cuyo venero se desprende de alguna manera la poética de otros autores, es decir, dialoga con esta poética, hay influencias más o menos marcadas, pero Sáenz era la personalidad de una poesía magnética, poderosa, absorbente, entonces en esa cima, muchos poetas se han perdido, no han encontrado una identidad propia, se han confundido con la voz de Sáenz, se han confundido con la voz de Sáenz, y también con la impronta vital suya, que era legítima en tanto suya, pero que no necesariamente puede ser una receta de vida para el poeta. Entonces, sobre todo durante fines de los 80 y los años 90 del siglo pasado, parecía ser en toda Bolivia una condición sine qua non para hacer poesía una bohemia impenitente, la exploración en la marginalidad, en todos los márgenes, en todos los límites, el alcohol, pero la poesía tiene muchísimas posibilidades, se puede hacer poesía al mediodía, en la mañana, en la zona sur, se puede hacer siendo feliz, me imagino que se puede hacer siendo rico, la poesía no está confinada a una determinada sensibilidad, a una determinada forma de vida, probablemente hay una actitud en las personas, porque no es que yo quiera faltarle respeto a otras escrituras, pero creo que hay cierto tipo de trabajos, por ejemplo una investigación social que se puede hacer mientras uno lleva una vida normal, y no es que el poeta no ha de llevar su vida normal, porque es un ser humano como es muy corriente, pero la poesía implica cierta consagración, cierto compromiso que abarca todos los ámbitos de la vida, entonces por lo menos cuando se la quiere ejercer en plenitud, cuando uno toma esa opción, y naturalmente esto no quiere decir que uno no siga haciendo lo que hace, esa es una posibilidad, pero un ser bruto era diplomático, por ejemplo un funcionario, un burócrata diríamos ahora, y así otros ejemplos, y si uno se pone a preguntar por los oficios con los que han sobrevivido los poetas, pues ya lo vemos.

La poesía boliviana del siglo XX ha sido, a la vez, una de las tradiciones más ricas y menos difundidas de la literatura latinoamericana. Marcada por voces de enorme densidad estética y por una circulación limitada fuera de las fronteras del país, su historia sigue siendo, en gran medida, un territorio por explorar. En esta conversación, el poeta y ensayista Gabriel Chávez propone una lectura crítica de ese siglo poético: sus generaciones, sus desfasajes con los grandes movimientos continentales y la necesidad urgente de ordenar, antologar y proyectar al exterior una tradición viva que, pese a su potencia, continúa siendo un interrogante para muchos lectores del mundo.

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Esta nota fue hecha para el programa Los Narradores del Pasado de Radio París La Paz.  

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