
Por Fabián Vaca Chávez
Emilio Finot (mon cher petit ami), el adorable poeta de los cantos de oro y nieve, nos ha mandado otro manojito de Rosas y rimas, un ramillete de cantos almas, llenos del embriagante perfume que las primeras brisas de la juventud roban en las primaveras del alma.
Hé allí el libro de un niño; un libro en aquella tierra donde la naturaleza entera, con todo el poder de su exuberancia y de su savia, se desborda, tal vez porque pensamos que aquel pálido niño, de mirar profundo y suave, que tiene en torno de los ojos el cerco azulado de las vigilias del estudio, de la meditación y del arte, se ha llegado á buscar á las musas en las incomparables llanuras donde culebrean las aguas del Mamoré.
Verdad es que las rosas de Emilio son de papel y de tinta.
Finot es un artífice que, antes de ver las flores de su imaginación y de sus flores, levantó bien alto los muros de su castillo, cosa que no puedan entrar por las ventanas los ruidos de la ciudad. Muchas de las flores de su huerto, han muerto sin duda.
Hay allí rosas de todos los climas, rosas de nieve y de fuego.
Es que la mesa, su querida, á fuerza de peregrinar, se ha vuelto cosmopolita.
Lo maestros y los amigos de juventud saludan con cariño á este poeta orgulloso. Sus versos, para casi todos los del rincón, son un examen de música de Wagner.
El autor de «Rosas» es un niño de chilla. Tiene siempre en sus labios la frase del desprecio:
—¡Qué hablen, que insulten á voces! ¿Qué importa? Más da un borracho que grita en mitad de la calle.
Es seguro que hay mucho en donde la bruma envuelve el pensamiento.
Cuando el rosal de nuestro Emilio alcance todo su desarrollo, aspiraremos el olor de perfumes nuevos, de rosas que han de durar más de un día. El porvenir es del niño.
Se entusiasma con las primeras rosas de la primavera; cree que todas las mañanas y las prolija.
Por eso es que son frescas; por eso es que tienen aroma de juventud.
Las rosas de hoy han producido en nosotros una suave embriaguez.
Las rosas de mañana embriagarán á las generaciones que vienen.
Autor: Fabián Vaca Chávez.
SECTOR: PALABRAS LIBRES
30 DE JULIO 1905
EL DIARIO

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